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El Cóndor ayer

Con sede en Monterrey, México, el nuestro es el Club independiente de excursionismo en activo más antiguo en el Noreste del País. Sean bienvenidos a conocer algo de nuestra larga historia. Por Eduardo Verduzco El Club Explorador Cóndor fue fundado el 10 de Mayo de 1940 a iniciativa de Rogelio Rodríguez. Él empezó a reunir el grupo, e hizo el primer reglamento de excursiones. La fundación tuvo lugar en la casa paterna de la familia Rodríguez, en la calle Yucatán, entre 5 de Febrero y 2 de Abril, en la Colonia Independencia. Se estableció una disciplina de corte paramilitar, y se instituyó el cargo de "Capitán", quien tiene la total autoridad y responsabilidad de la seguridad del grupo durante una excursión. Corrían los tiempos de la Segunda Guerra europea, que pronto se convertiría en mundial, y Rogelio tenía la noción de que en alguna forma el nuevo club tendría ocasión de prestar servicios útiles a la Patria. Las ideas que Rogelio, que conta...

RESEÑA DELCAMPAMENTO A “LA CALLE”


Exc. 2004/25  —  28-29 de Agosto de 2004 — 1ª Fuerza

Siendo las 19:15 en mi reloj nos encontramos con el contingente que conforma el Club Cóndor, que ya estaba ansioso por partir rumbo al Jonuco; nuestra entrada a “La Calle”, después de aproximadamente 20 minutos de viajar por la carretera hacia Saltillo tomamos el retorno hacia Monterrey, donde a un kilómetro aproximadamente se encuentra la entrada al Jonuco.  Con José Valdés guiando la comitiva llegamos a la primer caseta, después de unos minutos de trámites en caseta,  continuamos nuestro viaje en coche para ver un paisaje que hasta ese momento much@s desconocían existiera; Una mina abandonada, ruinas de casas de los mineros, un malacate, cables, tiros de mina y cavernas en lo alto de la montaña por la que ascendíamos.

Más adelante casas vistosas fueron el tema de conversación de mis compañeras, llegamos a la segunda caseta donde por unos minutos nos detuvimos, seguimos avanzando en coche hasta donde éstos nos serían útiles.   Ya el reloj marcaba las 20:30 cuando comenzamos el ascenso por la vereda, no sin antes escuchar las recomendaciones hechas por  nuestro capitán Julio  –No salirse del grupo, avisar si es necesario hacerlo, avanzar con paso seguro-.

Con un clima templado y un cielo que al norte auguraba una tormenta, caminamos por lo menos una hora aún con luz natural, un ascenso arduo, en un bosque de coníferas y vegetación tupida. 

Ya en algún instante algun@s compañer@s hicieron uso de luz artificial para alumbrar la vereda por donde habrían de caminar, así transcurría el tiempo entre bromas, comentarios y charlas, por ahí de pronto Carmen tuvo el acierto de mostrarnos una luz preventiva a la cual rápidamente Alberto bautizó como el antrómetro, -era capaz de avisarnos la proximidad de algún antro con barra libre y no cover-; esto con el único objetivo de hacer más alegre y ameno el recorrido.

Un punto importante para recalcar es la certeza de Alberto al hacer hincapié en lo siguiente: “Cuando lleguen a una parte donde las plantas huelan a plantas de pies o a queso roquefort, estaremos a unos minutos del puerto del cuervo”, así fue, pasadas dos y media horas llegamos una parte considerable del grupo al puerto del cuervo, donde Julio nuestro Capitán informa que ese punto es la mitad de nuestro recorrido.

Descansamos unos instantes, buscamos protección de la fuerza y lo frío del viento bajo árboles.  No estamos mucho tiempo en el puerto, nuestros cuerpos comienzan a enfriarse, nos arropamos y disponemos que es hora de continuar nuestra aventura.

Transcurre una hora de caminata cuando tomamos otro descanso, bromeamos que ya estamos cerca del antro, pues el antrómetro parece trabajar con más intensidad, comemos algo leve y nos refrescamos.   Pregunta Jesús Jr. que si falta mucho para llegar, a lo que Julio le responde que ya estamos próximos, que es detrás de los pinos que se ven...

El recorrido lo realizamos en silencio, el tiempo sigue su marcha, ha pasado otra hora y ya sólo faltan “15 minutos” para llegar, Carmen Julia tiene problemas con su calzado así que parece como si trajera chanclas y los comentarios al respecto no se hacen esperar. 

Eglae se queja de forma alegre; como jugando, que todas las ramas la van “cacheteando” esto es por no medir su distancia con la persona frente a ella.  Esos 15 minutos se hacen eternos y Julio tiene que hacer uso de sus dotes de persuasión con frases como: -“Nada más subimos esta crestita, entramos al bosquecito y listo; Lo que sigue es muy fácil, es una pendiente ligera y llegamos”, y así frases sacadas de debajo de la manga para que nuestras invitadas no claudicaran.

Finalmente cerca de la 1:20 llegamos a la calle, ya está comenzando a llover y aun falta instalar las carpas.  Arturo ya estaba esperándonos, él se adelantó al grupo y ya estaba instalado.

Después de limpiar concienzudamente la zona donde se ubicarán las carpas, comenzamos a armarlas. 

El OVNI después de 200 horas de practicar a armarlo queda listo rápidamente con ayuda de Karla, Carmen y Eglae .

Una ves instalado el OVNI (tienda de campaña) el antrómetro mostró una actividad que nos hizo suponer que cerca estaba un antro, si bien no había tal cosa cerca, sí algo parecido, el OVNI se convirtió en el OVNI Club, Antro Mix, nuestras compañeras junto con Jesús Jr. se dedicaron a bromear hasta cerca de las  3:15, fue un ambiente muy prendido el que se vivió en el OVNI Club.  Ya a esa hora y lo pesado del recorrido el cansancio comenzó a hacer de las suyas así que nuestras compañeras se dispusieron a dormir.

Julio estuvo preocupado por Eduardo, Jesús y Pepe Valdés ya que no había señales de ellos y el radio no funcionaba, la niebla era densa y la lluvia muy tupida, aun así Julio fue en su búsqueda, no tardó mucho en regresar, nuestros compañeros ya estaban cerca.

Cuando ya conciliábamos el sueño y nos arrullaba el dulce sonido del silencio llega Chevo.  Él caminó sólo y comenzó el recorrido a la 1:00 am para llegar a las 5:00 am, también llego sano y salvo pero se le escapó el cabrito que sería nuestro desayuno, (nos debes un cabrito Chevo).

Eso no fue mucho problema, ya que aunque nuestras compañeras no se levantaron temprano a prepararnos las gorditas y las tortillas de maíz que esperábamos, sí hubo para comer de forma vasta.  Ya no llovía, las nubes cubrían el paso de los rayos solares, el viento soplaba fresco, y el aroma de los pinos extasiaba nuestro olfato.

Después de una comida tan vasta y provechosa es hora de guardar las carpas y hacer la maleta, terminada esa labor, las fotos grupales son la siguiente actividad así como también los honores al Banderín de nuestro querido Club, terminada la ceremonia algunos compañeros parten hacia el Jonuco, nos quedamos Karla, Eglae, Carmen, Julio, Chevo  y Yo para subir a la parte obligada de la calle, tomamos fotos desde ese punto y emprendemos la marcha hacia el Jonuco. 

Comenzamos a descender a las 12:15, con un cielo todo el tiempo nublado llegamos al puerto el Cuervo a las 13:35 descansamos un poco y continuamos el descenso sin novedad, hasta que un sonido inconfundible nos pone en alerta; una víbora de cascabel esta advirtiéndonos de su presencia.

Pasamos con precaución por donde se encuentra, quizás 3 o 4 metros nos separan, Carmen corre con Karla y regresa con la cámara fotográfica, no puede dejar pasar ese suceso, ¡una serpiente en su hábitat natural!

Llegamos a nuestro punto de partida después de 2 horas con 47 minutos, siendo las 15:17, ya nos esperaban los compañeros que se adelantaron, descansamos, dispusimos las mochilas en los coches y nos pusimos cómodos para estar ahí un rato más comentando acerca de esta excursión y las próximas.

La Calle se encuentra a 3100 msnm, ubicada en la sierra de Urbano, desde su cima se puede apreciar Ramos Arizpe, Saltillo, la sierra de Arteaga, el cerro del Sapo, Mitras, Chipinque, La Huasteca, el Cerro de la silla y por supuesto,Monterrey.

Redactó: José Luján



Fue un placer acompañarlos  y conocerlos en la excursión del pasado sábado y domingo a La Calle.

De parte de mi hermana Carmen Julia , Eglae  y su servidora les damos las gracias por tratarnos muy bien  y estar al pendiente de nosotras.

Por supuesto que nos quedaron ganas de acom-pañarlos en una próxima excursión, ya que realmente disfrutamos de esta pasada y de tener el contacto con la naturaleza y de las maravillosas montañas que tenemos en México. Y vaya que esta montaña estuvo alta!

 Por supuesto que extenderemos la invitación para otros de nuestras amigas  y amigos.

 Saludos a Uds. y a todos  los miembros del club CÓNDOR.!!!

Redactó: Karla I. Treviño



Hace ya bastante tiempo que no efectuaba una excursión con “campamento incluido”, y menos que ésta tuviera una caminata nocturna. Se me había olvidado lo placentero que es y sobre todo, por que en esta excursión que aparentaba tener poca asistencia de repente se ve nutrida por un puñado de compañeros e invitados.

Hemos iniciado el ascenso y conforme éste avanza se distingue  el andar  “de la experiencia” y  “la impetuosidad de la juventud”, en esta ocasión los chistes y la algarabía de los integrantes resalta de tal forma que se prolonga a lo largo del camino.

Avanzamos por un camino en penumbra viendo a lo lejos las tormentas de rayos y esperando en Dios  retrase un poco el agua que se nos avecina.

A pesar de que tenemos unos 19 grados y después de aproximadamente 2 horas de sudar la gota gorda llegamos al Puerto del Cuervo, inmediatamente buscamos un lugar dónde resguardarnos del aire y acomodar nuestra indumentaria para tan brusco cambio de temperatura. Aprovechando el descanso y como ya son algo asi como las 22:30 horas se inicia el intercambio de papitas, bombones y esas cositas que ahora los jóvenes gustan. Continuamos ascendiendo y aunque la algarabía ya declinó el espíritu de conquista permanece y los chistes “acerca de un pollo” que nos acompaña, ni se diga.

Seguimos avanzando, yo sé que falta poco, pero en nuestros invitados ya se nota el cansancio, Julio como buen Capitán les va indicando hasta dónde llegaremos (la clásica, “ahí donde esta el pinito”,  “tras esa lomita”) en fin como buen psicólogo que se ha convertido, y sin notarlo, ¡llegamos! .

Para beneplácito del grupo llegamos a la cumbre alrededor de las 01:15 hace poco viento pero por lo mojado que venimos parece un huracán.

Arturo prende su estufa y calentamos unas suculentas empanadas de atún, así como los clásicos tacos de toda clase y contenido, ¡ah! y sobre todo tan ricos como siempre.

Por la mañana como buenos Cóndores almorzamos yo creo que como unas 3 veces, después de los honores correspondientes al Banderín, iniciamos el descenso.

Llegando sin menor contratiempo (sólo por una víbora) a los autos alrededor de las 14:30 horas.

Cada vez que hay una excursión e indistintamente de los compañeros que asisten a ésta, existe una química natural que nos une y nos ha mantenido durante tanto tiempo como la familia “Cóndor”.

Redactó: Alberto Castillo



UNIDOS Y ADELANTE
Asistentes:

Castillo Juárez, Alberto

Gutiérrez Valenzuela, Eglae (i)

Hernández García, Julio César

Hernández Galván, Arturo (i)

Olvera González, Eusebio Oswaldo

Pérez Luján, José

Segovia Padilla, Jesús Sr.

Segovia Ibarra, Jesús Jr.

Treviño Sosa, Carmen Julia (i)

Treviño Sosa, Karla Ivonne (i)

Valdés Lozano, José Luis Sr.

Verduzco Martínez, Eduardo

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